miércoles, 23 de enero de 2013

Restos romanos en Arlés (Arelates)

Restos romanos de la antigua Arelates (Arlés-Francia)
Isaac Moreno Gallo
Acueducto de Arlés (Arelates) es uno de los más singulares del Imperio. Realmente son dos acueductos que se acaban uniendo e intercambiando sus aguas a voluntad. Incluso algunos caudales se desviaban para una industria harinera movida por fuerza hidráulica.
Isaac Moreno Gallo
Acueducto de Arlés. El agua de los Alpilles llega a Barbegal por dos canales. Uno procedente de las fuentes del sur de la cordillera y otro de las del norte.
Isaac Moreno Gallo
Acueducto de Arlés (Arelates). En los tramos finales de la zona de Barbegal el canal es sostenido por arquerías. Sin embargo, en la mayoría del trazado de este acueducto, el canal está enterrado discurriendo en una galería abovedada de hormigón, como es habitual en la mayoría de los acueductos romanos. Foto: M. Royon.
Isaac Moreno Gallo
Acueducto de Arlés (Arelates). El canal visto desde uno de los pozos de registro de la galería subterránea del acueducto. Foto: M. Royon.
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Acueducto de Arlés. Otra vista del canal del acueducto con el enorme espesor de mortero impermeabilizante.
Isaac Moreno Gallo
Acueducto de Arlés. Podemos ver la enorme capa de mortero impermeabilizante (opus signinum) de que disponía el canal de este acueducto.
Isaac Moreno Gallo
Acueducto de Arlés. Lugar donde se emplazaban los molinos de Barbegal, con el tramo final del canal excavado en la roca.
Isaac Moreno Gallo
Acueducto de Arlés. Lugar donde se emplazaban los molinos de Barbegal, con el tramo final del canal excavado en la roca.
Isaac Moreno Gallo
En el museo de Arlés antiguo se muestra una maqueta que reconstruye la disposición de la batería de molinos, movidos por ruedas hidráulicas.
Isaac Moreno Gallo
Lugar donde se emplazaban los molinos de Barbegal.
Isaac Moreno Gallo
De la antigua Arelates (Arlés) nos queda sobre todo el anfiteatro. Hoy utilizado como plaza de toros, con una estructura interior metálica para gradas, que impide su correcta contemplación. Por fuera, aún se puede adivinar su pasado esplendor.
Isaac Moreno Gallo
El anfiteatro de Arlés se conserva muy bien gracias a que durante toda la edad media fue una fortaleza. Por ese motivo conserva las torres como un añadido posterior El teatro, sin embargo, está prácticamente reconstruido en su totalidad.
Isaac Moreno Gallo
Anfiteatro de Arlés. Vista interior.
Isaac Moreno Gallo
El anfiteatro de Arlés, después de utilizarse como fortaleza, se convirtió en una especie de manzana de casas o patio de vecindad.
Isaac Moreno Gallo
De esta fase, en la que el anfiteatro de Arlés fue devorado por viviendas del peor gusto, se conservan varios grabados de época.
Isaac Moreno Gallo
Pero, el anfiteatro de Arlés, era originalmente como muestra la maqueta que se expone en el museo de Arlés Antiguo.
Isaac Moreno Gallo
Desde muy temprano, cuando el anfiteatro de Arlés se despejó de viviendas, se pensó en su uso como plaza de toros. Esta foto, de primeros del siglo XX, muestra el anfiteatro habilitado ya como plaza de toros.
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Anfiteatro de Arlés. Galería exterior.
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Anfiteatro de Arlés. Galería superior vista desde el exterior.
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Anfiteatro de Arlés. Galería superior.
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Arlés. Termas de Constantino.
Isaac Moreno Gallo
Arlés. Criptopórtico del Foro de la antigua Arelates.
Isaac Moreno Gallo
Arlés. Reconstrucción del puente romano sobre el río Ródano.
Puente de barcas para absorber las crecidas del  río, con los estribos de fábrica y puente levadizo móvil para el paso de grandes barcos.


1 comentario:

buhocagua dijo...

El ingenio humano es inconmensurable, perplejo es el verbo. Lastima que siempre es por imposición y poco por iniciativa propia.

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